El corvus romano, o cómo convertir una batalla naval en terrestre

El corvus romano era un pesado puente de abordaje que sus galeras llevaron durante la I Guerra Púnica. Puede parecer algo de lo más sencillo, pero de no haber sido por él, la hegemonía romana nunca hubiera nacido, y la historia habría sido muy distinta.

Los romanos realizan un abordaje con el corvus. Fuente: - Weapons and Warfare ~ History and Hardware of Warfare.

Los romanos realizan un abordaje con el corvus. Fuente: Weapons and Warfare ~ History and Hardware of Warfare.

La I Guerra Púnica (264-241 a.C.)

Desde sus oscuros orígenes, la ciudad de Roma va expandiendo su poder por la península Italiana. Para mediados del siglo III a.C. ya la ha unificado, consolidándose como una de las grandes potencias mediterráneas. Pero su ansia expansionista va mucho más allá, y pronto chocará con el imperio marítimo de Cartago. Ésta es una ciudad-Estado de origen fenicio (o, como lo llaman los romanos, “púnico”) que, desde su estratégica posición, controla las costas de África y las islas del Mediterráneo Occidental. Su obsesión es Sicilia, cuya área oriental lleva siglos disputando a los griegos. Cuando Roma, aprovechando las luchas internas, empieza a introducirse en la isla, estalla la I Guerra Púnica.

Escenario y batallas de la I Guerra Púnica. Fuente: Socialhizo.

Escenario y batallas de la I Guerra Púnica. Fuente: Socialhizo.

Una guerra que es un verdadero paradigma del desequilibrio militar: como explica Nathan Rosenstein en La guerra en el mundo antiguo, Roma es muy superior en el campo de batalla, con lo que rápidamente obliga a los púnicos de Sicilia a atrincherarse en sus ciudades; pero esas ciudades no pueden ser tomadas si no se les corta el abastecimiento marítimo, y Cartago es dueña de la flota más poderosa del Mediterráneo, mientras que los romanos ni siquiera tienen una armada. De hecho, han tenido que mandar a sus legiones a Sicilia amparados en la noche: cuando lo intentaron de día fueron interceptados por la escuadra cartaginesa, que como un símbolo de superioridad, liberó a sus barcos y prisioneros sin molestarse en hacerles daño; les dijeron que si se les antojaba, los latinos no podrían ni lavarse las manos en el mar sin su permiso.

Para romper el impasse, Roma construye su primera flota, tomando como modelo una quinquerreme cartaginesa que encalla en sus costas. Sin embargo, los romanos no son unos ingenuos: conocen su inexperiencia en el mar, frente a siglos de tradición naval fenicia. En pocas palabras, la mera posesión de barcos no sirve de nada si tienen que enfrentarse con tripulaciones bisoñas a los mejores marinos de su época. Por eso nace el corvus.

Características del corvus

El corvus es en realidad muy simple: una enorme plataforma de abordaje, de 11 metros de largo y 1,2 de ancho, que va montada en la proa de las galeras romanas y que tiene en su extremo una gran pica metálica que recuerda al pico de un cuervo (de ahí su nombre). Su funcionamiento es aún más sencillo: una galera romana no tiene más que acercarse a otra cartaginesa, dejarlo caer sobre su cubierta (donde quedará fijado gracias a su peso y al pico) y lanzar a sus legionarios a través de él para acabar con los marinos y tropas navales púnicas, muy inferiores en combate cuerpo a cuerpo. Como podemos ver, la idea es convertir la guerra naval en terrestre, utilizando los barcos como puente para asaltar las embarcaciones enemigas.

No está claro quién es el inventor del corvus. Polibio lo atribuye al cónsul Cayo Duilio, mientras que en Técnicas bélicas del mundo antiguo se sugiere que podría haber sido el famoso Arquímedes, gran inventor e ingeniero militar originario de Siracusa, ciudad aliada con Roma.

El corvus en combate

Lo que sí está claro es su apabullante éxito. En una época en que la artillería naval es y se emplea de forma muy limitada, ni siquiera los cartagineses pueden evitar tener que acercarse a las galeras romanas, siendo rápidamente abordados y vencidos en sucesivas batallas: Milai (260 a.C.), Sulci (258 a.C.), Tindaris (257 a.C.) o cabo Ecnomo (256 a.C.). En Técnicas bélicas de la guerra naval se dice claramente que si los púnicos evitan una derrota total se debe a un aliado inesperado: el tiempo.

Un abordaje mediante corvus. Fuente: Look and Learn.

Un abordaje mediante corvus. Fuente: Look and Learn.

Y es que hay algo con lo que los romanos no han contado: el corvus, al ser tan grande y pesado, desequilibra sus barcos, por lo que es muy peligroso que naveguen fuera de áreas de calma. Y da la casualidad de que la guerra se está librando en torno a las costas de Sicilia, donde fácilmente se forman tormentas. En el año 255 a.C. Roma afronta una catástrofe doble: su invasión directa de Cartago es repelida y la flota encargada de devolver a los supervivientes a Italia se ve atrapada en una tormenta frente a Camarina (sudeste de Sicilia): 364 naves, según Polibio, se hunden, muriendo cerca de 100.000 personas; no es algo baladí, si tenemos en cuenta la escasa demografía del mundo antiguo: en Técnicas bélicas del mundo antiguo se explica que esa cifra supone la muerte de cerca del 15% de todos los hombres aptos para el ejército de Italia.

Semejante desastre no detiene la guerra: en 254 a.C. Roma, con una tenacidad increíble, construye una nueva armada: 220 naves en sólo tres meses. Y de nuevo una tempestad frente a Sicilia la destruye casi por completo.

Así llega a su final la breve e intensa vida del corvus. La República Romana decide prescindir de él para su siguiente flota. Sin la ventaja del corvus, los latinos son vencidos en Drepana (249 a.C.), y los cartagineses recuperan la supremacía naval, llegando a barrar las costas de Italia en incursiones de saqueo. Como dice Rosenstein, desde este momento la guerra pasa a ser de desgaste: vencerá quien tenga mayor voluntad de luchar y más recursos para llevarla a cabo. Y esos son claramente los romanos. Tras su victoria en las islas Egadas (243 a.C.), Cartago se reconoce vencida y debe admitir debe reconocer la pérdida de Sicilia, Córcega y Cerdeña ante Roma.

No obstante, la victoria final romana sólo es posible por el agotamiento cartaginés tras 20 años de guerra, y si se ha podido mantener el conflicto durante tanto tiempo ha sido gracias al corvus. Resulta curioso: gracias a un simple puente de abordaje Roma establece su hegemonía en el Mediterráneo Occidental, sale por primera vez de Italia y empieza a convertirse en el monumental imperio que llegará a ser y del que nuestra civilización es heredera.

Bibliografía

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